En el camino nos encontramos con miedos que nos paralizan y miedos que en ciertos casos nos energizan. ¿Qué pasa con los que nos paralizan? ¿Los evitamos? Tengo la imagen de que un miedo paralizante es como una calle clausurada la cual evitamos y pasamos por otro camino. No nos acorta el camino y en ciertos casos nos perdemos del destino al cual teníamos que ir.
Llegue a la conclusión que el miedo paralizante nos demuestra que aquello nos importa a niveles tan profundos que si no nos sale bien sentimos que no solo decepcionamos al resto sino a lo mas profundo de nuestro ser.
Piensen en aquellos momentos en los cuales tuvieron mucho miedo..
¿Era importante para ustedes lo que estaban viviendo?
Y si piensan en los eventos en los cuales ustedes están orgullosos de haber atravesado en su vida.
¿Recuerdan haber sentido el miedo?
Lamentablemente y por suerte el miedo no se va a poder erradicar de nuestras vidas, ya que protege al ser humano y lo dota de adrenalina en los momentos de necesidad, así como también todos sabemos que el miedo aparece en los momentos importantes y en alguna medida nos esta diciendo hacia donde tenemos que transitar. Para superar al miedo hay que afrontarlo y eventualmente este se va a cansar de pelearnos y se va a terminar esfumando.
Podrás esquivarlo durante todo el tiempo que quieras pero si tu casa queda en la calle clausurada tarde o temprano vas a tener que pasar, y llegar al destino deseado.

